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Cultura vitivinícola y naturaleza en Alemania – «Discover the taste of Germany»


Madrid, 14 de marzo de 2012 –
La Oficina Nacional Alemana de Turismo (ONAT) dedicará el año 2012 al tema del vino. En colaboración con el Instituto Alemán del vino (DWI) lanza en todo el mundo la campaña “Cultura del vino y naturaleza - Alegría de vivir y gastronomía” para animar a los amantes de la naturaleza y la cultura a visitar las regiones vinícolas alemanas. Los principales destinatarios son los Países Bajos, Gran Bretaña, EE.UU. y Suiza, principalmente los consumidores finales, las agencias de viaje y la prensa. En la página www.germany.travel los visitantes internacionales pueden consultar en la sección “Ciudades y turismo cultural” y su apartado “Turismo gastronómico“ el tema “Tierra de vinos”, con contenidos en doce idiomas sobre las regiones vitivinícolas alemanas. Además de información sobre las características regionales de sus variedades de uva, suelos y clima, se ofrecen galerías multimedia de imágenes y videos de las 13 regiones vinícolas del país. Hay además información sobre hoteles especializados en vino, vinotecas, fiestas del vino, rutas vinícolas y los “puntos álgidos de la cultura del vino”.

El núcleo de las actividades promocionales en los mercados destinatarios son los eventos temáticos destinados a la industria, los medios y los multiplicadores, así como las campañas de carteles y anuncios, que tienen por objeto reforzar la imagen de Alemania como destino turístico para viajeros interesados en la gastronomía y la cultura.

La alegría de vivir y la gastronomía suelen escribirse con mayúscula en Alemania, sobre todo en sus 13 regiones vitivinícolas, muy diferentes entre sí. A orillas del Ahr, en Baden, Franconia, en la ruta de montaña de Hesse, en el Rin medio, el Mosela o el Nahe, en el Palatinado, Rheingau, junto a los ríos Saale-Unstrut, en Sajonia y Wurtemberg los visitantes no pueden descubrir tan solo grandes tesoros gastronómicos, sino que también pueden disfrutar de miles de fiestas del vino. El calendario de la cultura del vino abarca todo el año, con eventos destacados como la época del vino joven y la tarta de cebolla en septiembre o las jornadas de puertas abiertas en las bodegas de Sajonia a finales de agosto. Una de las mayores fiestas del vino es la “Stuttgarter Weindorf”, que durante diez días en el mes de agosto ofrece para su degustación más de 500 deliciosos vinos en 120 acogedores emparrados.

Los paisajes ondulados de colinas, a menudo cruzados por ríos, atraen a los visitantes por su mezcla de experiencias y gastronomía. Los amantes del turismo activo, ya sea practicantes del senderismo, el ciclismo o las travesía en canoa, pueden sentir a flor de piel la belleza de los magníficos paisajes culturales que conforman las regiones vinícolas. Citemos por ejemplo la ruta de Rheinsteig, que a lo largo de 320 kilómetros desde Wiesbaden hasta Bonn transcurre por castillos históricos, grandes rocas, viñedos y acantilados. El apogeo de la visita viene marcado por el mítico Loreley y sus legendarias rocas que coronan el valle del Rin. Sólo en el valle medio del Rin, entre Bingen y Coblenza, hay 40 castillos, palacios y fortalezas. Esta abundancia es absolutamente única en el mundo y ya en 2002 mereció el reconocimiento como patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

La ruta ciclista del Mosela también está cargada de historia. Su sinuoso recorrido marcha paralelo al Mosela, atravesando un paisaje de viñedos lleno de contrastes. Los pueblecitos que lo jalonan, enclavados en una región vinícola en la que el vino deja su impronta por doquier, resultan especialmente románticos. Neumagen, el pueblo vinícola más antiguo de Alemania, Traben-Trarbach, el pintoresco Cochem con su castillo imperial y el famoso Bernkastel-Kues forman parte del recorrido de la Ruta ciclista del Mosela. La ciudad romana de Tréveris exhibe orgullosa sus impresionantes construcciones romanas, como el anfiteatro y la Porta Nigra, y tampoco deja insatisfecho ningún deseo culinario ni cultural en ese encantador viaje a lo largo de la Ruta ciclista del Mosela.

Un especial atractivo tiene el alojamiento en los encantadores hoteles situados en románticos pueblecitos vinícolas. Muchos de ellos están especializados en la cultura y la degustación del vino, y ofrecen historias sobre su cultivo, que en esta zona se remonta hasta 2.000 años de antigüedad. A orillas del Mosela, por ejemplo, ya los celtas y los romanos se dedicaban al cultivo del vino.

Los vinos alemanes gozan de prestigio a escala mundial. Además del célebre riesling tenemos otras nobles variedades como spätburgunder, grauburgunder, weißburgunder, dornfelder y silvaner. Los visitantes pueden degustarlos en las modernas vinotecas o las tradicionales bodegas. Por ejemplo, la vinoteca Weinforum Franken en Eibelstadt, al sur de Wurzburgo muestra la fascinante variedad de los caldos francones. El Palacio de Johannisberg en la zona vinícola de Rheingau tiene más de 900 años de historia vinícola a sus espaldas. Es el primer cultivo de viña riesling del mundo, y aquí se practica el cultivo y crianza de esta variedad de uva desde hace alrededor de 300 años. La cata de vinos en su histórica bodega y el panorama sobre el Rheingau son toda una experiencia, que se complementa a la perfección con la deliciosa gastronomía regional.